Las relaciones de pareja y la ansiedad son dos dimensiones que suelen estar interrelacionadas y puede ser difícil saber cuál es la que interfiere en una o provoca la otra.
Cuando hay un trastorno de ansiedad las relaciones de pareja pueden resentirse y cuando las relaciones son problemáticas casi siempre aparecen síntomas de ansiedad.
Uno de los síntomas de ansiedad directamente ligado a las relaciones problemáticas son los pensamientos obsesivos que a su vez conllevan conductas y actitudes nocivas hacia la pareja.
La persona que siente un miedo desproporcionado a que su pareja deje de amarle o le engañe con otra persona genera celos, inseguridad, dependencia y estados de ansiedad fisiológica elevados. Esto se puede traducir en control obsesivo, demandas y expresiones de afecto constantes o agresiones sin causa real aparente, todo ello acentuando el problema que pretende evitar.
Por otra parte, convivir o mantener una relación con una persona que sufra un trastorno de ansiedad supone una dificultad que no todo el mundo está dispuesto o preparado para superar, apareciendo conflictos frecuentemente por falta de comprensión del problema.
Tanto si se trata de cualquier tipo de trastorno de ansiedad (generalizada, fobia social, agorafobia) como si está directamente vinculada con la relación, para prevenir que interfiera en la buena salud de la relación de pareja o para que, en caso de dificultades con ésta poder afrontar la situación con la mayor serenidad posible, hay que aprender a conocer y controlar los síntomas fisiológicos, emocionales y cognitivos que nos permitirán tener un buen autocontrol personal y mejor equilibrio relacional.
Para ello, si estás en situación de prevenir debes estar alerta a cualquier señal discordante para ponerle remedio enseguida. Si estás en situación de curar, pide ayuda y ponte a trabajar ya.
Y sobre todo, vive conscientemente y presta atención tanto a tu interior como a los que te rodean.